La casa de mi abuelo es de esas casas viejas de adobe con techos altos y puertas de madera, esa noche los adultos habían salido a una reunión, de compras o no recuerdo a donde y nosotros quisimos quedarnos para seguir jugando los típicos juegos al aire libre.
-Es una cabeza sola sobre la barda! Dijo alguno de nosotros, no importa quien, de todos modos todos pensamos lo mismo. Yo que siempre he tratado de averiguar cuando veo cosas extrañas y prefiero encontrarle una explicación lógica a hechos ilógicos con tal de no quedarme
con la duda y con una historia de horror en la cabeza, yo que procuro vencer el temor, me acerqué a esa cosa hasta quedar a unos seis metros, solo unos cuatro o cinco pasos delante de mis hermanos, esa cosa se movió de nuevo, parecía que estaba girando hacia donde yo estaba y entonces todos nos olvidamos de seguir jugando y corrimos! Corrimos hacia la calle cerrando las puertas de la casa, nos quedamos todos afuera sin llaves, nos sentamos en la banqueta y afortunadamente la calle era concurrida y pasaban algunas personas y vehículos ocasionalmente lo que nos hizo sentirnos un poco más seguros en la calle que en el patio.
Siguiendo con la linea del post anterior se me ocurrió contar una anécdota y mis planes chingadores y comploteadores contra el gordo del bigote. Primero vamos a tiempos pasados.
Cierto día en un Smart, no recuerdo que cosa andaba yo buscando, no la encontraba y le pregunté a un muchacho que andaba de acomodador, con un carrito lleno de mercancía regresándole a su lugar. Cuando lo vi le pregunté por el producto que yo buscaba y como si sus palabras fueran de oro y le doliera pronunciarlas me dijo a cual pasillo fuera.
Cuando llegué no pude encontrar lo que buscaba. En mi carrito ya llevaba yo montón de cosas, leche, carnes, pollo, cereales, frutas y no recuerdo cuantas cosas más y otras que encontré en el mentado pasillo. Volví a encontrar al muchacho y volví a preguntarle.
-Ya le dije, en ese pasillo mire- Me dijo con tono molesto y de fastidio.
-Pues allí fui y no encontré, pero bueno… mejor me voy a otra tienda donde si quieran que les compre.
Le entregué mi carrito lleno de mercancía, no crean que solo un poco surtido, lleno hasta el copete, le dije que ya no iba a llevar nada de eso y que cuando terminara con lo que llevaba también acomodara lo de mi carrito. Vi que él echaba llamaradas con la mirada mientras yo me dirigía a la salida de la tienda pero rematé el cuadro cuando encontré a algo así como un jefe de departamento o gerente o encargado de tienda o con algún puesto similar, señalando a quien todavía me estaba mirando le comenté lo sucedido y que a causa de ese empleado yo no regresaría a la tienda.
Eso ocurrió hace algunos años, ahora regresemos al presente y a los planes futuros.
La idea que le da vueltas a mi cabeza y que pienso llevar a cabo en un Oxxo a la salida de Chihuas, sobre la Ave. Juan Pablo II. es muy simple, es algo similar a lo que acabo de contar.
Llegar a la tienda, surtir una canasta con productos de cada pasillo y de cada anaquel y al llegar a la caja decir las palabras mágicas…
“hijole… dejé la cartera en el carro… hay vuelvo”
Y seguir mi camino a Delicias, Dama solo cambiaría las palabras “cartera” por “bolsa”, y nos turnaríamos cada vez, pensamos involucrar a mis hermanos en el plan para no quemarnos tan rápido, mi hermana está encantada con la idea… Es un tipo de represalia pacifica que se me ha ocurrido, sin violencia física ni verbal, sin pleitos y sin cargos de conciencia.
Esas vacaciones de verano haría algo diferente, no iría a Cancún ni a Orlando, no haría planes para el mochilazo por Europa, ni me iría a cumplir algunas fantasías eróticas con un par de jineteras a Cuba. No, esos solo eran sueños guajiros porque en mis bolsillos solo traía unos tazos, un clip para quitarme la mugre de las uñas, las llaves de la casa y una libretita (a falta de PDA) tamaño mini donde a veces anotaba cosas que se me ocurrían.
Ese verano haría algo diferente porque no me iría al despacho de los Araiza a trabajar de mensajero, pa esos tiempos andaba buscando motivos pa seguir estudiando, estaba cansado del tec y necesitaba una motivación, algo que me hiciera darme cuenta de que mas vale estar preparados para el mundo laboral real.
Me metí a muebles Delsa a trabajar de peón de almacén. Mi primer día me levanté tempranito y aunque era verano la mañana era fresca, tomé el autobús de personal a unas cuantas cuadras de mi casa y un rato después ya estaba en la planta recibiendo instrucciones sobre cuales eran y como desempeñar mis labores.
No les comenté que estaba estudiando una carrera, en mi solicitud decía que había terminado el bachillerato. Quería yo saber lo que era trabajar en chinga loca como burro, uno de esos trabajos para los que no es necesario pensar sino ser hábil, gastar fuerza física, recibir ordenes de personas menos preparadas que yo y ganar poquito, quería ver como eran esos ambientes y encontrar maneras de ir subiendo poco a poco y ver si lo que yo estaba aprendiendo era aplicable a algo en esa industria.
El primer día me pareció eterno, yo me encargaba de ir a los lotes de producto terminado de cada maquina para flejarlo con mucho cuidado para no dañarlo y luego acomodarlo en la ubicación que le correspondía en el almacén antes del embarque. Luego ayudar a treparlo en los montacargas, revisar que lo trataran con cuidado, contar cuantos se iban y cuantos iban llegando.
Esta era la planta donde se producían piezas para muebles que luego se enviaban a otra planta donde eran armados y se les daba el acabado final. Aquí llegaba la madera y salía convertida en patas, asientos, travesaños, soportes, bases, cortes, cubiertas y luego se enviaba a la otra planta donde se convertía en comedores, salas, recamaras y otros muebles bonitos y de calidad.
El trabajo era muy pesado, todavía no era ni el receso para la comida y yo ya estaba agotado, sudando como loco, cansado de la espalda y de los hombros y con la mente ausente de ideas, de pensamientos, el alma y el intelecto se habían quedado junto a mi almohada.
Al terminar la jornada de regreso a casa a descansar, a ver un poco de tele y cenar, acostarme temprano para el día siguiente volver a la chinga. Y así estuve varios días, trabajando como negro para al final de la semana recibir mi primer sobre de nómina, pobre pinchi sobre, flaco flaco como yo. Pensar que había trabajado como nunca para que me pagaran esa miseria. Y allí es cuando empecé a darme cuenta que yo no quería eso para mi futuro, no podía escribir poemas ni seguir aprendiendole a la guitarra porque llegaba sin fuerzas a casa, no podía divertirme con mis amigos ni ayudar en la iglesia porque lo unico que quería era “hacer nada” y todos los días eran iguales. Pobres de los pobres que no tienen alternativa.
Mas por orgullo que por el pinche sobresito de pago seguí yendo a la chamba, me calaba en el ego que el pinche jefe inmediato que yo tenía se burlara de mi poca capacidad para los trabajos duros, me calaba que ese wey se sintiera superior a mi, que ganara mucho mas que yo y fuera un total pendejo. Una vez que andaba yo recogiendo unas patas para mesa junto a la maquina que era operada por una chavalita que me gustaba llegó un compa que yo conocía de mi anterior trabajo, este compa ya era contador.
-Renoreins… ¿Qué andas haciendo aquí?
-ahh cañón!! Pos yo aquí trabajo… ¿y tu?
-Pos yo también aquí trabajo, soy jefe de recursos humanos ¿y tu?- me dijo y pos yo también le presumí mi puesto.
-Pos yo soy peón de almacén, estoy calándome para estos jales y…
-¿Pero como?? Yo necesito un auxiliar y tu chambiando de peón, ¿pos que no te dijeron en tu casa que te había llamado?- Luego que me dijo esto recordé que si me habían dicho en la casa uno de esos días que yo había llegado agotado y a los pocos minutos se me había olvidado mientas miraba “Los Simpson”.
-Este… creo que si.- respondí medio apenado.
-Ora pues, mañana te espero en la otra planta, la que está rumbo a la prepa, tu horario será de nueve a cinco, me vas a ayudar con las nóminas y pos al cabo le sabes bien a la compu y casi todo se hace en los sistemas.
Al día siguiente ya estaba yo sentadito frente a mi escritorio, imprimiendo unas altas y modificaciones salariales para despuecito irme a llevarlas a las oficinas del IMSS, pasaban los días y me sorprendía lo bueno que era yo pa esos jales y lo bien que aprendía a pesar de que yo no sabía ni madre de nominas. Esto si era lo mío: en oficina, con aire acondicionado, chicas guapas llegaban a entregar o recibir documentos, un buen jefe y un horario cómodo. Los pensamientos y el alma me volvieron al cuerpo y seguí trabajando feliz el resto de las vacaciones.
Un sabado me encontré a mi exjefe del almacén
-¿Que pasó mi Renoreins? ya no volviste ni por el cambio… ¿a poco tan pronto te rajaste?- No podía evitar sonreír de manera burlona mientras me miraba de forma mas burlona aún.
-No pos, me ofrecieron una mejor chamba, ahora hago nóminas… - Le respondí así, tranquilito y continué…-Ya vi que esta semana no metiste horas extras, estoy en la misma empresa, pero ahora tengo mejor trabajo, ya sabes… uno es inútil para algunas cosas pero las horas extras y los bonos de asistencia si se contarlos, ¿si te han llegado bien verdad?
Me encantó ver como se le borraba su gesto mamón, nos despedimos y seguí mi camino muy satisfecho de que la vida hubiera dado ese giro tan rápidamente.
Ya había caído yo ese día en otras bromas, por eso no me la creí cuando llegó mi amigo I. despuecito de las diez de la noche y me pidió que lo acompañara a dar serenata a la novia de un compañero suyo de la escuela, estaban peleados y quería contentarla cantándole “perdón”, “tres regalos”, “esclavo y amo” y no se cuales otras.
Era 28 de diciembre, estaba haciendo un frío calador esa noche húmeda y yo estaba rete a gusto en casa tomando ponche de frutas calientito, todavía creyendo que se trataba de una broma agarré mi guitarra y me subí con ellos a una blazer roja.
-¿Y por quien mas vamos?- Pregunté no muy convencido
-Pos por quien tu digas, yo no conozco a nadie que cante- respondió mi amigo I.
-No le hace, al cabo la serenata es en Chihuas.
Una casota cuyo frente medía mas de 50 mts. de longitud, en la cochera podían verse varios autos del año, un jeep con un remolque y sobre el remolque un bote deportivo de motor y en un remolque a un lado dos motos acuáticas. Se notaba que la muchacha era de una familia muy bien acomodada.
Cantamos bonito a tres grados bajo cero y con los dedos entumidos, una chica bellísima salió al balcón y nos dio las gracias, por la sonrisa que mostraba se notaba que la serenata había cumplido el efecto deseado y perdonaría al pendejo que le puso los cuernos.
Antes de regresar había que cargar gasolina pero el compa ese traía solo un billete de 100 dlls. Así que fue a cambiarlo a un hotel donde lo conocían, en plena zona roja en Chihuas, luego luego empezaron a llegar chicas guapas y mujeres nada guapas a ofrecernos sus servicios pero ninguno sucumbió a la tentación, apenas saliendo de allí nos para una patrulla de transito…
-A ver, los de la blazer roja colorada, orillénse a la orilla…
Resulta que nos habíamos pasado un semáforo en rojo, la camioneta no traía placas y el compa de la serenata, el que andaba conduciendo se había echado dos cervezas y olía a alcohol.
Nos bajaron a todos para hacer una revisión de rutina y nos pidieron identificaciones, cuando vieron la de mi compa I. preguntaron…
-Oiga, usted se llama igualito que don I. de las C. ¿Qué es suyo?
-Es mi papá- respondió normalito.
-Hombre, hubiera dicho eso antes pa no hacer tanto argüende, ya se pueden ir, nomás no anden haciendo locuras y ustedes disculpen.
Yo soy quien soy
- Renoreins
- Juarez, Chihuahua, Mexico
- De ciudad Juarez a Delicias, Lugares diferentes dentro del mismo estado. Viviendo tantos cambios... tantos que hace un año ni lo hubiera imaginado.