Rumbo a Creel 3 (y el final... aunque un poco largo)
Posted by Renoreins in Arareco, Cusárare, familia, frío, romance, sierra tarahumara, viajes
Sobre la discada:
Los arados y las rastras que se usan en la agricultura, esos que se colocan detrás de un tractor que los va jalando, tienen unos discos metálicos cóncavos, son esos discos los que hacen contacto con la tierra y la remueven. El caso es que esos discos con el uso, como es de esperarse, van sufriendo desgaste y hay que cambiarlos. Alguna vez a alguien se le ocurrió hacer una fogata, poner tres piedras a los lados y encima uno de esos discos de deshecho, el resultado: un buen comal.
cocinada sea suficiente para un montón de hambrientos parranderos chihuahuenses, porque déjenme les cuento que tanto el instrumento llamado disco como el platillo llamado discada son originarios del estado grande y árido pero hermoso donde vivo.
Ahora, no hay una receta oficial para la tradicional discada, pero hay una serie de ingredientes que son los más comúnmente usados: carne (picada o molida), chorizo, tocino, salchicha, papas, chile, tomate y cebolla, sal y condimentos al gusto.
No creo necesario dar las instrucciones para cocinar todo esto y tampoco aclarar que sobre el disco se puede guisar lo que al hambriento cocinero se le ocurra: Pescado, huevos revueltos, chiles rellenos, buñuelos, frijoles refritos, papas a la mexicana y un sin fin de etcéteras.
Una vez resuelta la duda a Yanett y continúo con el relato de mi ultima ida a la sierra.
Las primeras horas y la primera noche en la sierra.
Disfrutamos una sabrosa discada con bastantes papas, en una fogata alguien preparó sopa, tambien asaron chiles con los que se prepararon burritos de chile con queso. Con el hambre que yo traía todo me supo glorioso, pero creo que si estaba muy rico, además acompañamos todo eso con unas refrescantes coronitas.
Después de comer terminamos de instalarnos en las tres cabañitas que rentamos para esa noche, las mujeres y las niñas dormirían en las cabañas y los hombres nos repartiríamos entre unas tiendas de campaña y los vehículos que llevábamos. Había otra cabaña grandota donde cabíamos todos, pero ya estaba rentada y tuvimos que conformarnos con rentar tres pequeñas, no importa eso, ya estábamos donde queríamos, yo ya había comido y como había que bajar un poco la panza, invité a Dama y a Vany (una de sus primas) caminar por los alrededores. Subimos el cerro que estaba a espaldas de las cabañas. Ya cuando estábamos por llegar a la cima, vimos que los demás habían decidido seguirnos: El profe, su esposa, su sobrina y su perro, mi cuñadita y su novio, una tía y otros dos primos de Dama, en total éramos once caminando entre vereditas sin conocer pero con una idea de cómo se le hacía para llegar al lago, mi suegro, mi suegra, una de mis comadres (que no es la bombón) y tres niños se habían quedado en las cabañas.
Uno de mis zapatos traía la cinta desabrochada, así que me detuve un ratito, Dama aprovechó para sentarse a descansar y en un momento ya se nos habían perdido los demás. Solo estuvimos allí poquito y luego seguimos caminando por la veredita, caminamos y caminamos y no había rastros de los demás, les gritábamos pero el viento era fuerte y el murmullo de miles de pinos apagaba nuestros gritos, el caso es que llegamos a un lugar donde el camino se dividía en tres y ya no supimos para donde seguir. En aproximadamente una hora empezaría a oscurecer y decidimos ya no arriesgarnos a perdernos entre el bosque, así que solitos empezamos el camino de regreso el cual yo tenía bien ubicado.
Caminamos de la mano y despacito, hablábamos poco y el alma se alimentaba del silencio, del ambiente, del paisaje, del silencio y de los susurros de los pinos. Nos sentamos un rato a admirar el ecosistema que nos rodeaba, tanta naturaleza, tanta vida, tan hermoso lugar y tan poco tocado por la mano del hombre. Se respiraba mucha tranquilidad y soledad y de pronto caímos a la cuenta… “soledad”, nadie por aquí, nadie caminando cerca, nadie alrededor, solos en el paraíso, recordando aquel viaje que hizo que nuestras vidas se unieran para siempre y el resto fue inevitable. Nos escondimos un poquito, aflojamos un poco nuestras ropas y sin desnudarnos por completo, las caricias, besos y las emociones se alocaron y nos alocaron y los instintos acompañados del amor hicieron el resto. Fue algo rapidito pero emocionante, intenso y hermoso.
Después continuamos con el camino de regreso. Llegamos a las cabañas y les dijimos a los que allí estaban que los demás habían seguido buscado el lago. Un rato antes de que empezara a oscurecer llegaron todos los demás muy contentos y emocionados, habían caminado bastante pero llegaron al lago, se divirtieron y se tomaron fotos, intentaban hacernos sentir que ellos habían sido mas afortunados por llegar al destino deseado, pero nosotros habíamos tenido un recorrido mucho mejor, cosa que preferimos no aclararles.
Jugamos fut con un balón viejito que llevamos, yo me caí intentando agarrar el balón en el aire y darle tal patada que si estuviera en los “súper campeones” hubiera llegado el balón hasta Creel, pero un banco de grava me hizo derrapar y caí ante la mirada de todos que estallaron a carcajadas al grado de detener el partido porque hasta les dolía la panza de tanto reír, yo me hubiera reído con ellos, pero estaba sofocado y no podía agarrar aire pero estaba muy divertido y contento aunque estuviera en el suelo y no pudiera levantarme.
En la noche hicimos una fogata, pusimos música y como si estuviéramos en un rito tribal bailamos alrededor del fuego. Nos divertimos con cosas muy simples, cenamos lonches de jamón y seguimos con los rituales junto al fuego al ritmo de cumbias y música moderna. Tuvimos luz eléctrica en las cabañas de ocho a onche de la noche y nos iluminamos mas tarde con linternas.
Mas tarde nos distribuimos para dormir, Dama y yo nos instalamos en la Windstar a la cual se le quitaron los asientos traseros para que fuera mas cómoda y nos abrigamos con varias cobijas. Pero la noche estuvo muy fría, las cobijas fueron insuficientes y no nos atrevimos a seguir con lo que había ocurrido en el bosque unas horas antes, resultaba difícil pensar en quitarse un poco de ropa o desabrigarse, en toda la noche no pudimos calentarnos los pies y deseábamos que pronto amaneciera para tomar sol un rato.
Por fin amaneció, encendimos lumbre, pusimos agua para el café y mientras algunos seguían dormidos, otros estaban como pollos entumidos tomando sol y los mas activos preparaban lo del desayuno, yo me metí a una de las cabañas y me bañe con agua calientita. Después de almorzar nos trepamos varios en la lobo y nos fuimos por un camino relativamente parejito rumbo al lago. Caminamos y disfrutamos del lugar, subimos cerros y exploramos los alrededores.
Luego regresamos a las cabañas donde el resto nos esperaba para irnos a la cascada de Cusarare, pensábamos irnos todos en la lobo pero decidirnos mejor irnos tambien algunos en la Windstar y dejar el toyotita descansando. Un poco antes de irnos nos dijeron que la cabaña grande ya estaba desocupada aprovechamos y nos cambiamos todos para allá.
Esa otra cabaña tenía muchas literas en una habitación y tres camas en otra, un baño y una cocina semiequipada, allí cupimos todos y una vez que elegimos cama e instalamos nuestras cosas, nos fuimos de paseo a Cusarare. En una parte del camino nos dividimos, en la lobo llevarían a algunos por un lado para caminar y el resto nos iríamos por otro camino cómodamente en la Windstar, quedamos de vernos en ese lugar en lo que regresábamos a las cabañas porque olvidamos la cámara de video y cuando regresamos nos encontramos allí al “profe”…
-Oigan… nos ponchamos y no traemos gato, yo los llevo al lugar donde nos quedamos.
Hay vamos a donde estaba la “lobo”, una llanta totalmente reventada y otra muy baja, entre todos la cambiamos y como el viento se puso muy feo y la otra llanta no era muy confiable, mejor nos regresamos a Creel a una desponchadora. Compramos algunas cosas para la comida y nos regresamos a las cabañas todos para preparar una discada con tierrita (patrocinada por el aironazo que se soltó).
Después de la comida volvimos a Creel pues el toyotita tambien traía una llanta baja y mientras un grupo se fue a pasear por el valle de los hongos y por valle de los monjes, nosotros fuimos a la desponchadora, a dar una vuelta por el pueblo y compramos pan para la cena.
Cuando regresaron los que andaban conociendo los “valles” ya teníamos una fogata y agua caliente para el café, estaba anocheciendo y el ambiente se ponía frío. Con un radio de largo alcance buscamos alguna estación de radio o “el canal de las estrellas” para aunque sea escuchar la novela de “la gaviota” pero solo pudimos sintonizar el programa de “la mano peluda” o alguno similar pero como se escuchaba medio mal nos pusimos a contar nuestras propias experiencias con lo sobrenatural, apagaron las luces a las once y nosotros seguimos con nuestros relatos hasta que el sueño nos venció y a pesar de haber sentido miedito con las historias en aquel lejano lugar apartado de la ciudad, no tardamos en dormirnos… estábamos muy cansados.
El tercer día nos bañamos en una cabaña grandota donde había muchas regaderas pero con agua calientita, cosa que era de agradecerse pues esa noche “heló”, amaneció el césped, algunas piedras y los techos de los vehículos cubiertos de hielo, desayunamos huevos revueltos y pan dulce, nos divertimos un rato y empacamos las cosas volver hacia Delicias.
Del regreso no tengo mucho que contar, fue tan largo y tedioso como la ida, nos detuvimos varias veces pero ya no me desesperé. Iba muy satisfecho por la estancia en la sierra aunque el viento y las llantas no nos permitieron disfrutar todo lo que hubiéramos deseado… pero ya estamos pensando regresar en Julio.
Juárez sigue frío, pero afortunadamente conservo el calido recuerdo del viaje de la rondalla a Huatabampo, así que continuamos con la segunda parte (y final).
Era nuestra primer presentación fuera de Delicias y nos aplaudieron mucho y nos sentíamos felices y encantados de que los acordes y las voces llevaran romance a quienes asistieron a vernos.
Recuerdo haber visto chicas llorando mientras cantábamos:
yo también estoy sin ella/ y quiero decirle que/ Por amor vale la pena/vale la pena llorar.
Los organizadores nos llevaron a cenar terminar el evento, Vero se sentó junto a mí y a un lado de ella el guía que nos asignaron, no puedo negar que el tipo ese era simpático, alegre y no feo y que además Vero le había gustado. Como yo era hasta ese entonces el acompañante de Vero pues, nos acoplamos bien los tres y el tipo ese también me cayó bien.
Mas tarde nos llevaron a donde pasaríamos las noches que duraríamos en ese lugar, nos consiguieron cabañas (o mas bien unas casitas) frente al mar, era a unos cuantos kilómetros de Huatabampo, estábamos en una playa llamada “Huatabampito”, solo había casitas junto al mar y un poco retirado de donde estábamos había un restaurante. Una para los hombres de la rondalla, otra para los de danza y una casota grandota también frente al mar para todas las chicas.
La cabaña de las chicas quedaba como a un kilómetro de la nuestra pero era fácil llegar aunque fuera de noche, solo había que caminar un rato por la orilla del mar y listo.
Estaba ella frente a la piscina sentada en una silla junto a el, yo no quería hacer mal tercio pero ella me estaba invitando
-Este… ando buscando a José, al ratito vengo…
-José anda con la prietita, fueron a caminar por la playa, vente a platicar con nosotros- insistió ella.
Estuve un rato con ellos, luego me fui a la fogata a cantar y traté convencerme a mi mismo de que no habría romance en ese viaje, estuve muy contento esa noche bohemia junto al mar, una experiencia hermosa: camaradería, luna llena, fogata junto al mar, canciones de amor al acorde de las guitarras, rodeado de buenos amigos y cerveza en mano pero allá a unos metros de mi, Vero recibía un beso en una mejilla.
Pasamos casi todo el día en la playa y hasta el atardecer tendríamos presentaciones de nuevo. Por la tarde llegaron nuestros guías, nos llevaron a los eventos, a conocer el pueblo y a cenar, en la noche hicimos otra lunada y otra vez él estaba junto a ella. A mi ya no me importó, la noche era hermosa y no necesitaba una mujer a mi lado para disfrutar lo que me rodeaba.
El día siguiente nos fuimos otra vez a desayunar aparte los cuatro, jugamos en la playa, nos refrescábamos con cerveza fría, a pesar de ser Octubre hacía bastante calor y aprovechamos el tiempo divinamente, divirtiéndonos como niños todo el día porque al atardecer partiríamos de regreso.
Un poco después de la comida:
-Oye Reno, quiero hablar contigo por favor- Me dijo Vero.
-Dime- Respondí un poco sorprendido, estuvimos gran parte del día juntos y yo no sospechaba de que quería hablar ella.
-Oye, ¿Podemos irnos sentados juntos de regreso? Ya hablé con José y dijo que el encantado.
-Claro, nos vemos en el camión- respondí un poco emocionado y recibí su respuesta aún mas sorprendido.
-Porque no vas, preparas tus cosas y te regresas pronto conmigo, no quiero que venga el guía y quiera tener una despedida romántica, quitamelo de encima ¿si?
- ehhh… – Ya no pude ni decir nada cuando ella siguió.
-Mira cuando regreses, nos vamos a platicar al frente de la casa, me abrazas y haces como si nos hubiéramos hecho novios ¿si?
Creo que debí haber puesto una cara de estúpido y debí abrir los ojos como platos, solo asentí con la cabeza y emocionado me fui a preparar mis cosas inmediatamente, las subí al camión y me regresé lo más pronto que pude al lado de ella.
Cuando el guía regresó y nos vio como pareja a Vero y a mí ya no se acercó mucho, el plan de Vero funcionó, le pidió hablar un momento a solas con ella y se alejaron unos metros, se notaba decepción en la mirada del pobre hombre y se despidieron con un apretón de manos.
Mas tarde nos subimos todos al camión para el viaje de regreso, José iba feliz porque iría todo el camino al lado de la prietita y yo iría un poco confundido pero emocionadísimo al lado de Vero aunque ya no era necesario ser pareja para quitarle a nadie de encima, el sol enfilaba hacia el horizonte lentamente cuando nos acomodamos en nuestros lugares, yo sentado normal y ella prácticamente acostada sobre los asientos que nos correspondían, con la cabeza apoyada en la ventana, su espalda sobre mis piernas y sus piernas un poco encogidas para caber en los dos asientos.
Estábamos tan cansados por tanto sol y tanta playa que nos dormimos un rato, fue realmente poco el tiempo que me dormí pero cuando desperté todos en el camión se encontraban en brazos de Morfeo salvo algunas personas que cuchicheaban pero el cielo nublado hacía que la noche fuera oscura y no se distinguía quienes eran los pocos despiertos.
Vero iba dormida en mis brazos y mis ojos se acostumbraron rápido a la oscuridad y empecé a contemplarla, recordé que en el poquito tiempo que fingimos ser pareja me moría por besar su boca y ahora allí la tenía… dormida, en mis brazos, con su boca a pocos centímetros de la mía, quería besarla pero en ese entonces era muy tímido y temía que ella me rechazara o peor aún, que se enojara y me hiciera un escándalo, me acerqué para sentir su aliento y en esos momentos ella abrió sus ojos, yo me quedé congelado sin saber que hacer y entonces ella acercó su rostro al mío y me besó.
Me arrastró hacia el beso mas apasionado que había tenido yo hasta ese momento, nos besamos deliciosamente y en un camión repleto de gente, nos acariciamos el rostro y algunas partes del cuerpo pero controlando los impulsos pues no queríamos ser descubiertos, no nos cachondeamos por falta de espacio y de privacidad pero estábamos muy excitados y todas las ganas que teníamos el uno del otro nos la comunicamos con solo un beso, un beso que duró hasta el amanecer, no nos dimos muchos besos, fue solo un beso, pero fue un beso que duró mas de ocho horas, toda la noche hasta el amanecer.
Solo algunas personas se dieron cuenta de ese fugaz romance, los que fueron despertando primero, pero todos eran de confianza y nadie comentó nada. Yo sentía los labios hinchados y mucho sueño, nos dormimos un rato juntitos y mas tarde llegamos a Delicias. Yo no estaba seguro de lo que pasaría más delante pero ella me lo aclaró.
-¿Te gustó Reno? – me preguntó ella
-Si me gustó mucho pero, ¿y ahora que sigue entre nosotros?- respondí con total franqueza.
-Mira, lo que sigue es que seremos buenos amigos, me encantó la noche pero no quiero tener una relación con nadie y no quiero que te pongas triste por eso ¿podemos ser amigos?
Y nos hicimos amigos, nunca mas volvimos a besarnos ni a tener un solo párrafo romántico entre nosotros, solamente amigos que platicaban en la cafetería escolar ocasionalmente y nos saludábamos con gusto.
Cuando calienta el sol... (capitulo 1 de 2)
Posted by Renoreins in huatabampo, playa, romance, rondalla, viajes
Hemos tenido en Juaritos unos días muy helados, con poco sol, con algo de viento y un poco de humedad, bonitos y típicos días de invierno. Aunque a mi no me disgusta esta helada temporada no puedo evitar desear unos días junto al mar, escuchando el sonido de las olas al encontrar en la arena el final de su destino, mirando el placido vuelo de las gaviotas, sintiendo el sol sobre los hombros y la espalda y la deliciosa sensación cuando los pies se hunden un poco sobre la calida arena. Como las vacaciones me tocan hasta Julio y tomando en cuenta unos planes que Dama y yo traemos (y que luego les contaré) pues, por lo pronto creo que eso de ir al mar no me será posible, así que pues, no me queda mas que recordar uno de mis viajes y compartirles la historia.
Pa esos entonces siempre andaba bien pobre pero siempre me ha gustado conocer lugares nuevos, afortunadamente con la rondalla del Tec. de Delicias
pude viajar algunas veces, fuimos a Huatabampo (Sonora), Veracruz, a León (Guanajuato), el mas corto fue a Chihuahua, también a San Luis Potosí, Zacatecas y de esa forma pudimos conocer un poco de Durango, Aguascalientes y del DF. Esta anécdota que voy a contar es del primer viaje con mis compañeros.
Era 1993, yo ya conocía a Dama y aunque ella para esas fechas ya se había fijado en mí, yo todavía ni cuenta me daba de que ella me miraba bonito.
Estaba yo en la rondalla del Tec, entré con muchas ganas y pos eso de que cantaba entonado y las clases de vocalización me ayudaron a quedarme dentro de los seleccionados para las primeras presentaciones.
Resulta que en el Tec de Huatabampo Sonora había festejos por aniversario y nos invitaron a los de la rondalla y al ballet hawaiano de la escuela a participar en algunas presentaciones para celebrar el evento. Era yo todavía un novato en el Tec y ya me tocaba viajar, desde entonces me hice el propósito de aprovechar todos los viajes posibles en la escuela, desde niño me gusta conocer distintos lugares y esa era una oportunidad que no debía desaprovechar.
Nos sentamos los de la rondalla todos cerca y los de danza todos cerca, pero, a mi amigo José, mi compañero de asiento, le estaba echando ojitos una chica de las de hawaiano, así que me dice:
-Oye we, mira, aquella morrita ya me capeó y pos quiero irme sentado con ella, ve dile que le cambias el lugar y tú te vas con la morrita con la que va ella.
-¿Pos que trais? ¿Y si la otra morrita se enoja? – Le dije porque pos yo ni las conocía
-Andale, no seas ojeis, “hazme el paro”, ya le hice señas y la prietita si se quiere venir a sentar acá, además su compañera va dormida y ni cuenta se va a dar.
Pos con cierto desanimo me cambié de asiento y la prietita se fue a sentar con José. El viaje era largo y me dormí un ratito, cuando desperté estaba poniéndose fresco el ambiente y vi que la morrita con la que iba tenía chinita la piel de los brazos, también iba dormida recargada un poco sobre mi y pude ver que no era fea, era flaquita, de estatura mediana, morena clara, cabello mediado lacio, bonitas facciones y piel suavecita, yo la había visto antes, ella era de unos semestres mas arriba que yo pero de la misma carrera, la miraba y me fue gustando y me iba emocionando la sensación de ir al lado de una chica linda y poder contemplarla dormida.
El precavido de yo traía una chamarra delgada sobre las piernas y para que ella no tuviera frío se la puse encima, cuando iba rodeándola con mi brazo para cubrirla ella aprovechó y me abrazó, me sonrió y me dio a entender que también la abrazara, rodeé su hombro y su brazo frío y ella volvió a cerrar los ojos y se recargó mas en mi, se acomodó con toda confianza y yo ya no me pude dormir, miré hacia la ventana y disfruté durante un rato el viaje abrazando a una linda chica.
Estaba oscureciendo cuando ella ya había dormido lo suficiente, me pidió disculpas por ser tan confianzuda y empezamos a platicar. Vero me dijo su nombre y algunas otras cosas, nos hicimos amigos de inmediato y el resto del viaje lo recorrimos platicando y conociéndonos, de inmediato empezó a gustarme, algo había en ella que tenía la tentación de besarla, quería hacerlo pero llegamos a nuestro destino, había mucha gente esperándonos porque el chofer se había perdido y llegamos unas horas después de lo previsto y la gente del pueblo estaba preocupada por nosotros,
nos recibieron casi como artistas, todos nos bajamos sorprendidos por el bello recibimiento, llegamos al mero centro, a una plaza frente a la iglesia donde nos presentaríamos, parecía que todo el pueblo había asistido al evento porque había muchisima gente en la plaza. Fuimos directo a cambiarnos porque ya era hora de una de nuestras presentaciones, llegamos barridos, justo unos minutos antes de comenzar nuestro turno en el evento de esa noche. Ese era mi primer viaje como “universitario” y después de ese habría otros mas, pero ese creo que fue el mejor de todos. Esta historia continúa… y continúa muy bien.
Hace unas semanas Dama se encontró a una amiga de hace muchos años y tenían mucho tiempo sin verse. Ella es una chica agradable, su marido es muy sociable y me cayó bien, tienen un hijo de siete años pero no lo pudieron traer porque parecía que empezaba a resfriarse.
Ellos nos visitaron este fin de semana, Dama los invitó a visitarnos cuando anduvieran ellos por estos rumbos y le tomaron la palabra estos días que anduvieron de compras en El Paso. El viernes llegaron ellos ya de noche, el sábado tempranito ellos se fueron de compras solos porque nosotros no podíamos acompañarlos, en la noche nos fuimos al (bar) Kentucky a echarnos unos tragos y platicar, después dormimos menos de tres horas porque el domingo íbamos saliendo hacia El paso para irnos los cuatro de compras.
Cruzamos el puente en menos de veinte minutos y antes de las ocho de la mañana ya estábamos de aquel lado, primero nos fuimos a las segundas de Azcarate, a buscar un guante de beis para mi suegro, porque entre la lista de cosas que quiere de regalo incluye en un guante usado para que esté blandito, no lo encontramos.
Luego seguimos a tiendas de ropa, juguetes, perfumes, electrónica, lencería y zapatos, para lo que anduvimos en Sunland y el centro de El Paso.
Regresamos a Juaritos, ellos empacaron todas sus cosas y a las cinco de la tarde iban saliendo de regreso a Delicias con la caja de su troquita llena de regalos, les llamamos unas horas después y nos dijeron que afortunadamente en la aduana les tocó luz verde y pasaron con todo su cargamento sin tener que utilizar los pocos dólares que habían guardado por si se requería una mordida fiscal.
Cambiando de tema, vamos al título del post.
Llegamos a 13
Para quienes son nuevos lectores de este su blog, dejen les cuento que hace unos meses en unos cuantos post’s hice un resumen de mi vida, en uno de ellos escribí lo siguiente:
“Pero, el 10 de diciembre de 1993 no puedo olvidarlo porque ese día mi corazón dejó de pertenecerme y porque desde ese día no he conocido mujer que me haga sentir lo que siento por mi mujer…”
“yo me armé de valor y le dije tratando de que no me temblara la voz que me moría por darle un beso y que para eso necesitaba que ella fuera mi novia y ella respodió sin palabras, solo dándome el beso que yo deseseaba, nos abrazamos y nos fuimos caminando por el mundo con nuestra nueva historia de amor.”
Yo soy quien soy
- Renoreins
- Juarez, Chihuahua, Mexico
- De ciudad Juarez a Delicias, Lugares diferentes dentro del mismo estado. Viviendo tantos cambios... tantos que hace un año ni lo hubiera imaginado.